SISTEMA REPRODUCTOR

 

APARATO REPRODUCTOR MASCULINO

 

 

Los espermatozoides, desde su formación, hasta que son depositados en el órgano genital femenino, recorren las vías genitales masculinas, formadas por los siguientes conductos:

 

El epidídimo: Lugar donde se reúne la red testicular. Allí, los espermatozoides permanecen unos 10 días y es donde maduran. Contiene un largo conducto de más de 5 m de longitud, donde se almacena el semen.

 

El conducto deferente: Que constituye la salida del epidídimo.

 

El conducto eyaculador: Al que desembocan los dos conductos deferentes.

 

La uretra: Conducto con una doble función: Es una vía genital, por la que se expulsa el semen y a la vez una vía excretora por la que se expulsa la orina. La fábrica del semen, a lo largo de su recorrido, las vías seminales reciben los productos de varias glándulas que contribuyen a formar el semen.

 

Son éstas:

 

Las vesículas seminales: segregan un líquido nutritivo, rico en fructosa, que vierten al tramo final de cada  tubo deferente para que sirva de alimento a los espermatozoides.

 

La próstata: Glándula situada bajo la vejiga urinaria, al inicio de la uretra, que segrega un líquido viscoso (espeso, pegajoso) y alcalino que asegura la movilidad de los espermatozoides.

 

Las glándulas de Cowper: Producen una secreción mucosa que vierten en la uretra para complementar el contenido del semen. El pene, es el órgano copulador masculino. Su función consiste en depositar el semen en el interior de la vagina femenina en un proceso llamado eyaculación durante la relación sexual. Está constituido interiormente por los cuerpos cavernosos, que son dos masas musculares lisas situadas por encima de la uretra, la cual está rodeada por el llamado cuerpo esponjoso, que en su parte final es más ancho y forma el glande. Un poco antes de la copulación, las arterias inyectan sangre en los cuerpos cavernosos, produciéndose la erección del pene. El glande está recubierto por el prepucio, repliegue de carácter epitelial.

 

Los testículos, gónadas masculinas: Los testículos son dos glándulas, alojadas en una bolsa cutánea, denominada escroto. Una sección de un testículo permite distinguir una serie de 200 a 300 lobulillos, cada uno de los cuales contiene 3 o 4 tubos seminíferos, de 30 a 70 cm de longitud, muy finos y replegados, que desembocan en la red de Hallen. En la pared de los tubos seminíferos se encuentran células germinales, encargadas de producir espermatozoides. A partir de la pubertad, las células que recubren el interior de los tubos seminíferos producen unos 200 millones de espermatozoides cada 24 horas. El espermatozoide: Un espermatozoide suele medir entre 50 y 60 micras,  en él se distinguen estas regiones:

 

La cabeza: O parte más ancha de la célula, ocupada casi totalmente por su núcleo, delante del cual está el acrosoma, un orgánulo derivado del aparato de Golgi, rico en energía y que contiene los enzimas que ayudan a penetrar las membranas del óvulo.

 

La pieza intermedia: Con dos centriolos en cada extremo, y un filamento axial central, envuelto por mitocondrias que aportan energía para el movimiento de la cola. La cola: Constituida por el filamento axial, de estructura proteínica y una envoltura o vaina citoplasmática. Este filamento con su movimiento flagelar hace que el espermatozoide se desplace hasta el encuentro con el óvulo. La velocidad de los espermatozoides es de, aproximadamente, unos cuatro milímetros por minuto. El número de espermatozoides que se liberan en cada eyaculación varía con los individuos, pero término medio, oscila entre los 25 y 350 millones por cm cúbico. Una concentración por debajo de los 60 millones de espermatozoides por cm cúbico de semen, puede indicar una cierta esterilidad.

 

 

La formación de los espermatozoides

 

El proceso de elaboración de las células sexuales masculinas o espermatozoides se conoce con el nombre de espermatogénesis. La cual tiene lugar en los testículos a partir de unas células denominadas espermatogonias, que recubren el interior de los tubos seminíferos.

 

La espermatogénesis se produce a lo largo de 4 fases perfectamente diferentes:

 

1. Fase de proliferación también llamada de multiplicación: Las células germinales del interior de los tubos seminíferos se multiplican por mitosis durante toda la vida del hombre, dando lugar a las espermatogonias con 46 cromosomas, las cuales, hacia los catorce años, cuando alcanza la madurez sexual del individuo, empiezan a multiplicarse muy activamente.

 

2. Fase de crecimiento: Las espermatogonias aumentan algo de tamaño y aparecen los espermatocitos de primer orden, aún con 46 cromosomas.

 

3. Fase meiótica o de maduración: Los espermatocitos de primer orden sufren una división meiótica o mitosis reduccional apareciendo los llamados espermatocitos de segundo orden, los cuales a su vez vuelven a dividirse en una segunda mitosis, dando lugar a cuatro espermátidas con 23 cromosomas, es decir, haploides.

 

4. Fase de diferenciación o de espermatogénesis: Cada espermátida se transforma en un verdadero espermatozoide alargado y provisto de flagelo, preparado para fecundar cualquier óvulo.

 

El proceso de eyaculación

 

Dentro de los testículos hay unos tubitos muy pequeños por los cuales los espermatozoides pasan a un canal más ancho que se llama epidídimo; allí se acumulan y a través del Conducto deferente llegan a las vesículas seminales, en esa parte los espermatozoides se mezclan con las secreciones de la vesícula y la próstata, lo que hace que se forme el líquido blanco llamado esperma o semen, finalmente cuando el pene se pone erecto y duro, esto ocurre por que las arterias inyectan sangre en los cuerpos cavernosos, el semen sale al exterior por la uretra.

 

Las partes del aparato reproductor humano: El aparato reproductor, denominado también aparato genital, es el encargado de "fabricar" las células reproductoras o gametos, así como de facilitar el encuentro entre ellas y posibilitar la fecundación, mecanismo sexual que implica notables diferencias entre el aparato reproductor masculino y femenino. Sin embargo, el aparato genital, tanto en la mujer como en el hombre, debe cubrir unas necesidades comunes que implican, en ambos sexos la existencia de... Las gónadas que son los órganos donde se forman los gametos (espermatozoides en el hombre y óvulos en la mujer)  y donde se producen las hormonas sexuales.

 

Las vías genitales conductos de salida en los que desembocan glándulas exocrinas accesorias y que conducen los gametos al lugar idóneo para que se produzca la fecundación. Los genitales externos u órganos que permiten la unión sexual, llamado cópula, que posibilita el encuentro entre los gametos.